“Sois la sal de la tierra” (Mt 5, 13-16)
La sal, en la antigüedad, era símbolo de permanencia, porque conserva los alimentos sin corromperse. El " pacto de sal " tenía garantía de fidelidad y de cumplimiento. A ello hace referencia Jesús al decir " vosotros sois la sal de la tierra ". En un mundo donde todo tiene la tentación de corromperse, se nos llama a vivir la integridad, la fidelidad. También la comunión. Saber y sabor tienen la misma raíz de sal. Pablo, por su parte, dice que “ nunca me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado ” (1 Cor 2, 1-5) ¿A qué sabe tu vida? Jesús nos invita a aportar el sabor y la sabiduría del Evangelio. Como la sal, mezclándonos, haciéndonos presentes en el mundo. Pero sin perder nuestro sabor. Estar en el mundo sin ser del mundo. Y nos dice que somos la luz del mundo. Estas palabras expresan la confianza de Dios en nosotros. Y nos interpelan. En un mundo donde la fe se intenta relegar al espacio " privado ", fuera de los esp...





